Los princioios metodológicos que hemos de tener en cuenta para llevar a cabo nuestro trabajo en el aula son los siguientes;( la teoria pura y dura puede resultar a priori absurda ,pero un análisis detenido de todo lo que vamos a ver nos hace caer en la cuenta que como maestros que somos no nos hace falta aprenderlos, sencillamente son nuestra forma de ser ,trabajar ,son parte de nosotros y nuestro pensamiento... el juego, la globalización ,el aprendizaje significativo, el andamiaje...
PRINCIPIOS DE INTERVENCIÓN EDUCATIVA
La exigencia de orientar y dar sentido inequívocamente educativo a la educación infantil aconseja hacer explícitos los principios y orientaciones metodológicas que deben guiar la acción pedagógica en esta etapa.
“La metodología constituye el conjunto de normas y decisiones que organizan de forma global la acción didáctica en el Centro de Educación Infantil: papel que juegan los alumnos y los educadores, utilización de medios y recursos, tipos de actividades, organización de tiempos y espacios, agrupamientos, secuenciación y tipos de tareas, etc. Este conjunto de decisiones se derivará de la caracterización realizada de cada uno de los elementos curriculares y de la peculiar forma de concretarlos en un determinado contexto, llegando a conformar un singular estilo educativo y un ambiente, cuyo objetivo más general será el de facilitar el desarrollo de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, expresados en las intenciones educativas.
En consecuencia, entendemos como principios de intervención educativa en Educación Infantil los siguientes:
- Principio de globalización
- Principio de significatividad y sentido
- Principio de actividad (observación, experimentación).
- Principio de cotidianeidad y naturalidad
- El juego
- Principio de afectividad
EL ENFOQUE GLOBALIZADOR
La finalidad última de la Educación Infantil es la contribución al desarrollo integral de los niños y niñas menores de seis años; consecuentemente cada equipo educativo debe plantearse cómo enseñar de modo que se haga realidad esta contribución. La adopción de una perspectiva globalizadora parece adecuada para conseguir el propósito enunciado.
En el Diseño Curricular Base se entiende que el principio de globalización está basado en la idea de que el aprendizaje no se produce por la suma o acumulación de nuevos conocimientos a los que ya posee la persona que aprende, sino que es el producto del establecimiento de múltiples conexiones y relaciones entre lo nuevo y lo ya sabido, experimentado o vivido. Es, pues, un proceso global de acercamiento del individuo a la realidad que quiere conocer y que será tanto más fructífero cuanto más permita que las relaciones que se establezcan y los significados que se construyan sean amplios y diversificados.
Partimos de la idea de que las propuestas educativa para estas edades han de ser de tipo global y ello por varias razones. Una de ellas es la consideración de que el campo más favorable de experiencias y de conocimientos es la propia realidad, la vida cotidiana, el grupo clase, las relaciones entre iguales y con adultos.... esta realidad no se presenta de manera sectorizada, sino que, en cualquiera de sus manifestaciones, hay implícitos factores afectivos, cognitivos, psicomotores, expresivos, y, por tanto, el niño entra en contacto con la totalidad de estos aspectos.
Otra razón es la propia competencia cognitiva de los niños y niñas de estas edades, que por sus características evolutivas no están capacitados para analizar parcialmente los distintos aspectos y entenderlos con relación a un todo que lo integra. Podemos concluir diciendo que el niño VIVE Y CONOCE de manera globalizada y, en consecuencia, así es como ha de aprender.
Abordar los contenidos de la etapa de educación infantil de forma globalizadora supone proponer a los niños secuencias de aprendizajes, elaboración de proyectos y resolución de problemas que hagan posible, o, mejor aun, que requieran el concurso simultáneo o sucesivo de contenidos de distinto tipo (de procedimientos, relativos a hechos y nociones, actitudes y normas) y/o de contenidos propios de distintas áreas.
CONDICIONES PARA LA GLOBALIZACIÓN
- Debe ser interesante para los alumnos.
- Debe ser interesante para el equipo de profesores
- Debe tomar en consideración la edad y el grado de desarrollo de los alumnos
- Ha de estar incardinado en un continuum (los maestros que diseñen los procesos de enseñanza y de aprendizaje que se desarrollan en la etapa que nos ocupa, no
deben perder de vista que se trata de un período educativo que tienen su continuidad obligada en la etapa de educación primaria)
En un sentido amplio se trata de proponer a los niños que se impliquen en la realización de proyectos que respondan a su interés y para los que sea posible detectar una finalidad clara, que tenga sentido para los niños. Así, si deseamos que el niño conozca el entorno físico y natural y viva su interacción con él de forma activa, placentera y creativa, facilitaremos su exploración con todos los sentidos, lo motivaremos para que descubra el comportamiento de los elementos físicos, a través de su experiencia directa, le dejaremos manipular, transformar y combinar materiales, conversaremos con él acerca de las hipótesis que tienen sobre el mundo natural (los niños creen, por ejemplo que el crecimiento está directa y exclusivamente relacionado con la alimentación y que puede ser ilimitado “ si comes mucho, mucho, crecerás hasta el cielo...” ) y sobre sus experiencias al respecto; le pondremos en situación de observar y descubrir los fenómenos naturales, les plantearemos varias actividades para que pueda escoger, le pediremos, si ya son mayorcitos, que planifiquen lo que va a hacer y cómo piensan hacerlo.
SENTIDO Y SIGNIFICATIVIDAD DEL APRENDIZAJE
Hablar de aprendizaje significativo en educación infantil supone hablar de un proceso de construcción de significados, un proceso activo en el que el niño, en interacción con los demás y con el concurso de sus experiencias y conocimientos previos, atribuye un significado (que puede ser incluso parcialmente incorrecto o hasta inadecuado) a la parcela de la realidad que se le presenta como objeto de conocimiento.
Para que este proceso se desencadene es necesario que el contenido que vaya a integrarse sea coherente y claro (significatividad lógica), que el pequeño posea un bagaje que le permita abordar la nueva información porque está “a la altura” de sus capacidades y conocimientos (significatividad psicológica) y, sobre todo que se sienta interesado para implicarse en esa compleja tarea (motivación para aprender).
En una concepción constructivista, se asume que los alumnos construyen sus conocimientos mediante la realización de aprendizajes significativos; es decir atribuyendo significados al material que es objeto de enseñanza. Para que esto pueda llevarse a cabo es necesario que se cumplan una serie de condiciones: que el alumno posea los conocimientos previos relevantes, que el material posea significatividad lógica, que los alumnos muestren una tendencia a aprender significativamente y que puedan dotar de sentido a la actividad de aprendizaje.
UNA METODOLOGÍA BASADA EN LA OBSERVACIÓN Y LA EXPERIMENTACIÓN.
Relacionada con la globalización y con la conveniencia de que los aprendizajes sean significativos y tengan sentido para los niños y para las niñas, debemos considerar la actividad infantil, lo que aconseja en la escuela Infantil el empleo de una metodología basada en la observación y la experimentación.
PRINCIPIO DE ACTIVIDAD
Estamos convencidos de que debemos defender y practicar una metodología basada en la observación y en la experimentación, o sea, una metodología activa pero huyendo de una concepción reduccionista de la misma. Por actividad no hemos de entender acciones siempre exteriores y observables sino cualquier tipo de propuesta o situación que invite al niño a formarse imágenes mentales de lo que pretende hacer, de lo que se podría, de lo que se ha hecho; a ser capaz de obtener información, imitar, representar, comunicar, reflexionar sobre su propia actividad, recordar experiencias pasadas, predecir consecuencias...
La actividad del niño es una de las fuentes principales de su desarrollo y de sus aprendizajes teniendo un carácter realmente constructivo. Es a través de la acción y la experimentación como el niño, por un lado expresa sus intereses y motivaciones, y por otro descubre propiedades de los objetos, relaciones, etc..
Este enfoque, que puede denominarse activo, experiencial o procedimental, es coherente con la distinción entre ámbito de experiencia y área de conocimiento o asignatura. Si se pretende que el niño de esta etapa se acerque a la comprensión de determinadas nociones espacio-temporales, por ejemplo, es necesario que “experimente” situaciones relacionadas con el espacio y con el tiempo, vivenciándolas primero con su cuerpo y luego con objetos externos.
EL PRINCIPIO DE JUEGO
El juego debe ser considerado también como un principio o referente importante para diseñar la intervención educativa.
El juego tiene un doble tratamiento metodológico en esta etapa: de una parte subrayando la necesidad de dotar de un carácter lúdico cualquier actividad que se realice en el aula, evitando la falsa dicotomía entre juego y trabajo, y de otra, posibilitando el juego autónomo de los alumnos”.
Los juegos serán considerados, pues, como otro de los ejes centrales de la vida en la Escuela Infantil.
LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO, DEL TIEMPO, DE LOS RECURSOS
Y MATERIALES
Otro de los elementos que hemos de tener en cuenta, a la hora de concretar la metodología, si ciertamente consideramos la potencialidad educativa del Centro de Educación Infantil, es lo relativo a la organización del espacio, del tiempo y de los materiales y recursos más idóneos para la consecución de los objetivos de esta etapa.
El tratamiento que demos al espacio escolar ha de permitir que el niño lo pueda hacer suyo y situarse en él a partir de sus experiencias y relaciones con objetos y personas. Para esto la distribución espacial y las dependencias del Centro deben adecuarse a las variadas y cambiantes necesidades de los niños, facilitando el acceso y uso autónomo del espacio. Ha de tenerse en cuenta que los niños tienen necesidad de un espacio propio y otros compartidos; que a veces necesitan estar solos y tranquilos y otras necesitan del juego y de la relación con los demás... que hay ocasiones en que se necesita trabajar en un espacio pequeño y otras otro más amplio.
La organización del aula ha de ponerse al servicio del proyecto educativo que en ella quiera realizarse.. Se deduce de esto que no existe una única organización modelo. Cada educador tiene que buscar lo más adecuado a las condiciones materiales, características y necesidades de su grupo. La edad de los alumnos, será, por ejemplo, un factor determinante en la distribución del espacio aula.
También es importante el tratamiento estético. El espacio debe ser bonito, alegre, limpio y tranquilo. Por otra parte, la distribución espacial debe concebirse como algo dinámico, que va modificándose a medida que el grupo, niños y adultos, lo consideran necesario.
Con respecto al material, el Centro de E.I. debe ofrecer una gama variada y estimulante de objetos, juguetes o materiales que proporcionen múltiples ocasiones de manipulación y nuevas adquisiciones. El material debe responder a las posibilidades de acción y a la inagotable curiosidad de los pequeños. Además del material convencional o didáctico, hay que disponer otro tipo de material menos estructurado y definido, que se preste a ser utilizado de múltiples formas para responder a variados objetivos. Pueden ser materiales de bajo coste económico que sirven para que los niños conozcan las propiedades de los objetos: textura, peso, flexibilidad... sus posibilidades de desplazamiento, ruidos, sabor, olor, resistencia a la presión... La organización temporal debe ser el resultado y la concreción en el tiempo de nuestro modo de entender la educación. Debe responder a una intencionalidad pedagógica.
PRINCIPIO DE AFECTIVIDAD
Principio de afectividad como un referente metodológico importante que hemos de considerar al poner en práctica una pedagogía como la que propugnamos.
. En Educación Infantil, la creación de un ambiente distendido y afectuoso es una condición necesaria para el crecimiento personal.
La configuración de un clima afectuoso no se opone a que existan normas y exigencias. El maestro de educación infantil debe manejar las normas con flexibilidad suficiente y situarlas dentro de un clima de afecto y de confianza en las posibilidades de los niños. Hemos de ser conscientes de que las normas y exigencias, contribuyen a que el niño se sienta más seguro, al tener referentes estables y consistentes y además les permiten interiorizar mejor los principios que regulan el comportamiento individual y la relación social.
Con todo esto creo que queda bien claro la ardua tarea que tenemos por delante todos los dias en el aula con nuestros alumnos/as, asi que a coger fuerzas y a disfrutar lo que podamos. saludos para todos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario